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La
Iglesia de San Pedro de la Nave constituye una muestra original
y casi única dentro del estilo visigótico, a
lo que cabe añadir su perfecto estado de conservación.
Su
ubicación actual no corresponde con el antiguo emplazamiento
que fue cubierto por las aguas del embalse del Esla.
Debió
de coexistir, por otro lado, junto con un antiguo monasterio
y hubo que ser reconstruida en parte en tiempo remoto, seguramente
por hundimiento provocado por falta de contrafuertes.
Su
arquitectura sintetiza los dos tipos de edificios eclesiásticos
visigodos, el de planta centrada y el de planta basilical,
también su decoración abarca dos estilos muy
destacados, el abstracto y geométrico de la primera
fase y el vegetal de la segunda, a los que se añaden
temas figurados.
Es
un importante eslabón en el renacer de la cultura cristiana
que había de continuar en el románico y alcanzar
su plenitud en el gótico.
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